
Calificar a México de Narco-Estado es inconveniente. Nada más. No es falso. No está fuera de lógica ni le falta sentido. No. Calificar a México de Narco-Estado es —sólo— inconveniente. Llamar a nuestro país Narco-Estado es, de una manera, dejarse vencer. De otra es, sin embargo, ver la realidad.
Casi nadie usa esa palabra; habla del narco y del Estado unidos por un mismo fin, unidos, prácticamente gobernando. El narco en México ha ido apoderándose de ciertas zonas —el norte, cierta parte del sur, algunas costas—, tomándolas con violencia extrema. Pero, ¿no les conviene más a los cárteles pasar desapercibidos? ¿Qué ha provocado, entonces, el azote de violencia? Al contrario de lo que puede pensarse, ésta puede venir precisamente porque las autoridades han hecho su trabajo. La captura de grandes capos, léase Osiel Cárdenas, y la muerte de otros como Ramón Arellano Félix y Amado Carrillo. El narco siempre ha estado ahí, pero hoy es que nos damos cuenta: la violencia ha aumentado pero, lo mismo, los arrestos han aumentado. Podemos deducir que la policía está intentándolo. La policía está presionando, y el crimen está respondiendo. Con violencia.
Sin embargo, no es más que por al corrupción que éste sobrevive. La policía, los funcionarios, los empresarios… toda clase de gente legítima forma parte del gran negocio, con o sin darse cuenta. Gracias a esta ayuda, y sobre todo la de la policía y/o la de los políticos, es que ellos pueden funcionar y no ser perseguidos y capturados como cualquier otra organización criminal. Es la corrupción. Pero eso todos lo sabemos.
1Del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

No hay comentarios:
Publicar un comentario